24 dic. 2011

Tantas veces he deseado borrar un día, un momento, algún año de mi vida, hasta borrarlo todo y dejar en blanco mi memoria.
Tantas veces he deseado volver a ser niña, vivir todo de nuevo corrigiendo los errores cometidos. Han sido tantas las veces que he querido recuperar lo que se fue o dejar que el tiempo ponga las cosas en su lugar.
Sinceramente, yo no espero nada del tiempo. Que más da regresar o avanzar, solamente renuncio a que el tiempo haga que nos tengamos que despedir entre lágrimas y un largo adiós. Prefiero estar siempre a tu lado.
Si el deseo de dejar la memoria totalmente en blanco, olvidar todo el pasado, se pudiese hacer realidad, ¿cuántas cosas no perdería? Sería más o menos como cuando se pierde o se tira algo y luego lo echamos de menos. Perdería la ilusión y el calor, las cosquillitas en el estómago y la sensación tan especial del primer beso; La nostalgia por amores anteriores y la inocencia con la que me entrego a nuevos amores, a esa primera vez: Quedarían atrás los amigos que ahora se que van a ser eternos, mis verdaderas amistades; Olvidaría el dolor más bonito, el nacimiento de ese sentimiento tan puro llamado Amor; Olvidaría la primera sonrisa que me dedicaste y la primera vez que me miraste con esos ojos color caramelo.
¿En serio se comienza una nueva vida o solo se borra y olvida por completo esta vida llena de dulces y amargos momentos?
Dejo una vida y un presente que me lleva a un camino con millones de oportunidades, por soñar con un futuro perfecto que no existe ni existirá, por un cachito del Universo en el que no se lo que me espera.
¿Vale realmente la pena borrar todo lo que llevo o llevamos vivido para intentar conseguir algo que ni siquiera existe?

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